viernes, 21 de abril de 2006

 

Going de fiestorro

¡¡Bueno bueno bueno!!

Ayer salí por primera vez de marcha por aquí, por Milton Keynes. Resulta que esta ciudad no está tan muerta como parecía.

En el centro de la ciudad está aquel centro comercial de que os hablé, y tiene un par de garitos majetes y una discoteca que es así como inmensa.

Comenzamos la noche en uno de esos dos garitos, el Revolution. Nada más entrar, divisamos a un par de perracas, rubias de esas que a mi amiga Icíar le caen tan bien...

Según nos acercamos a la barra, una de ellas empieza a restregar su trasero contra mi pelvis y cadera, y, como uno no está acostumbrado a tales bienvenidas, pensé que era de pago y procedí a pasar de ella y a pedir mi bebida (por cierto, Jack Daniel's Cola por 3'5£).

La musica, de lujo, housito de ese que me mola tanto, el sitio, cuidado y modernista, y la planta de arriba, otro ambiente. Al rato subimos a ella, y, en una de estas, hallábame yo apoyado contra la pared, cuando el mismo peacho guayabo pasa a mi lado, mostrándome cuán firme tenía su seno izquierdo masajeando con él mi brazo. A estas alturas, cuando yo ya estaba flipándolo en colores, la tía se da la vuelta, me agarra del cuello, y sin decirme una palabra me planta un besito blandito de los que molan. Y luego va la tía y se pira. Pues sí, tiene que ser de pago, pensé yo, ante el asombro de mis compañeros. Que una chica me haga eso sin lanzar mi mirada zoolander del tigre no es normal.



Al rato nos encontramos con otro compañero, que lleva aquí más tiempo, y me confirmó que no era de pago, que aquí esa forma de conocerse es bastante normal, que el método español aquí no funciona y que hay que ir a saco. Me tendré que acostumbrar a eso...

Una vez acabada la copa, nos fuimos al Oceana. Joer qué discoteca, nenes. Enorme, con varias plantas, pijilla, nada cara y musiquita bastante decente. Y tres cuartos de lo mismo. Nada más entrar, cuando estamos dejando los abrigos (sí, aquí se usan, aunque ya sé que España os habéis despedido de ellos hasta el año que viene), mis compañeros me presentan a dos chicas, y una de ellas me dice que es el cumpleaños de la otra (otro monumento de mujer, por cierto). Pues nada, uno que es educado le da el happy birthday a la niña, y ella me lo agradece con un beso en los morros. Qué país...

El resto de la noche fue bastante monótona, más de lo mismo, así que no me extenderé y solo os diré que los garitos aquí (Oceana incluído) chapan a las 3am, y luego no hay nada que hacer más que irse a la camita a dormir (o a hacer otras cosas...).

Como resumen: para ser el primer día que salí por una ciudad aparentemente muerta, me lo pasé como un jodío enano, y el señor Supercoco se fue a dormir aprendiendo algo más de la vida y de las culturas extranjeras.

PS.: Eso sí, esta mañana, después de dormir 4 horas, lo he pagado, que conste.

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Comentarios:
Yo, que siempre había tenido a supercoco como héroe e icono infantil, me he llevado una gran decepción al saber que, después de todo, es mariquita...
No sé qué pensar, la verdad Charlie, quizá llevas demasiado tiempo en tierras esterlinas y es tiempo de volverte, esos comportamientos denotan un grave trauma...
En fin, nosotros tus amigos te apoyamos, y si necesitas ayuda en tus próximos fines de semana británicos, no lo dudes, invítanos, que iremos con gusto a demostrar a esos guayabos que lo tuyo es solo un accidente ;-)
 
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